“Pan con pequitas”, así llamábamos mi hermana y yo al pan con moho.. nos divertíamos con la frase y la cena se hacía más amena.. A veces ni siquiera había pan con pequitas.. se podía comer sin pan, pero no se podía faltar a la Facultad, se podía pasar frío en el invierno porque el gas y la electricidad no estaban económicamente a nuestro alcance.. se podía andar todo el año con el mismo pantalón y las mismas zapatillas pero no se podía faltar a estudiar..
El estudio era lo único que te salvaría.. se puede nacer pobre, eso no lo elegimos.. pero se puede elegir no ser ignorante. Cuando éramos niñas leíamos con la luna, sí con la luna, cuando estaba llena alumbraba más que el candil de queroseno. Nunca me arrepiento de haberlo hecho, así comenzó mi interés por los libros, y así también mi adoración por la luna...
(2005)
No hay comentarios:
Publicar un comentario