Federico García Lorca no se decidió en su corta vida, si ser poeta o dramaturgo. Es difícil calificar si fue más dramaturgo que poeta, o más poeta que dramaturgo; fue tan bueno en un estilo como en otro. El año 1936, año muy particular pues se estaba gestando la guerra Civil española, sorprendió a Lorca en su profesión de dramaturgo, escribiendo "La casa de Bernarda Alba". Obra trágica que terminó de escribir el 19 de junio de ese año, dos meses antes de ser asesinado por orden del Gobierno Civil.
En esta obra Lorca hace una especie de protesta, denunciando mediante los textos que luego serán representados, las injusticias que se desarrollan en una sociedad gobernada por los hombres. El argumento hace alusión a un drama sobre mujeres, en los pueblos de España. En una casa desprovista de figuras masculinas, conviven las represiones, la intolerancia y las injusticias; llevadas a cabo en su mayoría por quién tiene el rol de ejercer el mando en la casa.
Los personajes lucen a mi entender un excelente vestuario, pues mediante él reflejan la situación en la que viven. Todos los integrantes de la casa, desde Bernarda la madre, hasta sus cinco hijos y la criada llevan vestidos negros, pues el trama comienza con el luto en la familia. Los personajes transitan por la casa provistos de desesperanza, luchan con sus propios deseos, deseos reprimidos y excluidos en un mundo hecho para hombres. Los moradores conviven entre el luto y el machismo exacerbado que tiene en Bernarda su cruel ejecutor.
La intolerancia es el punto clave de toda la obra, que junto a la autorepresión y la conspiración conducen inexorablemente a un final trágico. Final que denota la violencia explícita en el ámbito familiar, pero oculta frente a una sociedad dispuesta a marginar a quienes transgreden las reglas.
(2003)
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